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miércoles, 27 de junio de 2012

Noticias camufladas

Mural en la Estación Once
¿Te pasaste los últimos días buscando a Wally en las tribunas de los tres millones de partidos que se jugaron el fin de semana? 

Escuchá el top 7 de You Know y enterate en pocos minutos de todo lo que te perdiste:




miércoles, 20 de junio de 2012

No apto para cardíacos

Matías Almeyda, DT de River
Este fin de semana se definen los campeonatos de fútbol local. ¿Volverá River a primera? ¿Se va a la B San Lorenzo? Tigre o Arsenal: ¿quién será el campeón? ¿Qué pasó con Boca?

Sacate todas las dudas escuchando nuestra columna de deportes...

sábado, 7 de abril de 2012

Foo Fighters: Rock, a pesar de la tormenta

Después de haber visto unos cuantos shows, como Paul Mc Cartney, Roger Waters, U2 y Pearl Jam entre otros, siempre pensé que de las bandas activas sólo me faltaba ver a los Foo Fighters en vivo. Pero en el ambiente flotaba la idea de que nunca vendrían por aquel fallido concierto de Nirvana en Vélez, en 1992, y la mala impresión que esa noche había dejado en la memoria de Dave Grohl.

Finalmente, esa teoría se esfumó y se confirmó la gran noticia: el 3 y 4 de abril Foo Fighters tocaba en Buenos Aires. El propio Grohl se preguntó sobre el escenario: "Estuvimos 17 fucking años esperando venir, no sé por que pasó tanto tiempo pero, qué mierda, ya está". ¡Y vaya que valió la pena haber esperado!

La segunda fecha del Quilmes Rock estuvo signada por la tormenta. Lluvia, viento y granizo pusieron en duda la realización del show, pero por suerte en Núñez el temporal no fue tan grave. Los que estuvimos ahí ni nos imaginábamos los destrozos con los que nos íbamos a encontrar cuando volviéramos a zona oeste.  

Cerca de las 21.15 y con todas las luces del estadio de River encendidas (ya que parte del sistema lumínico de la banda fue estropeado por el aguacero) sonaron los primeros acordes de All my Life y arrancó uno de los conciertos de rock más potentes que vi en mi vida.

Foto: Clarín

A pesar de que hubo bastantes problemas en el sonido -no se si debido a la tormenta o a errores de los sonidistas- Foo Fighters entregó un show impactante. La presentación de Wasting Light, el disco que sacaron en 2011, fue sólo la excusa para venir hasta acá, ya que hubo pocas canciones de ese álbum en un concierto con una lista de temas llena de clásicos y hits que todos los que esperamos tantos años para verlos pensábamos que no podían faltar.

Foo Fighters cumplió y hasta superó las expectativas del público con Dave Grohl cantando hasta el límite de su garganta, Chris Shiflett y Pat Smear atacando con los riffs de sus guitarras y Nate Mendel junto a Taylor Hawkins sosteniendo desde el bajo y la batería ese sonido super poderoso que te golpea directo al pecho.

Grohl desde su imagen de héroe rocker con pelo largo y barba perfectamente descuidada arengó con las frases, quizás algo demagógicas, que la gente siempre quiere escuchar como  el clásico “son el mejor público del mundo“  y “volveremos pronto”, pero dejó en claro que él y su banda se entregaron por completo, dejando el cuerpo en el escenario.

Fueron algo más de dos horas y media de show donde sonaron clásicos como Best of You, Monkey Wrench o Big Me y algunos temas como For all the Cows o Enough Space que sólo los más fanáticos esperaban escuchar. Como bonus track, y a pedido del público, Dave Grohl se sentó a la batería (recordando su viejo amor) y Taylor Hawkins tomo el micrófono para hacer Cold Day in the Sun.

El concierto terminó cerca  de la medianoche. Pasados por agua, pero felices, emprendimos la vuelta a casa.

Lista de temas de Foo Fighters, día 2 del Quilmes Rock
All my life // Times like these // Rope // The pretender // My hero // Learn to fly // White limo // Arlandria // Breakout // Cold day in the sun // Long road to ruin // Big me // Stacked actors // Walk // Generator // Monkey wrench // Hey, Johnny Park! // These days // This is a call // In the Flesh? // Best of you // Enough space // For all the cows // Dear Rosemary // Bad Reputation // Everlong

Por Federico Andreon

jueves, 22 de marzo de 2012

Roger Waters levantó su muro en Buenos Aires

Cuando anunciaron que Roger Waters volvía a la Argentina me puse contento. Aunque ya lo había visto en sus visitas anteriores (2002 y 2007) siempre es bueno que vuelvan los músicos que a uno más le gustan. Pero cuando confirmaron que está vez iba a presentar el espectáculo The Wall Live, mi alegría fue mucho mayor.

Desde que empecé a escuchar Pink Floyd siempre soñé con poder volver el tiempo atrás para vivir la experiencia de The Wall, un espectáculo único en el mundo en el que se construye una pared gigante entre el músico y el público, la reproducción en vivo de un disco doble conceptual que combina elementos de un show de rock, del teatro y del cine inclusive.

Después vino la histeria colectiva para sacar las entradas, el agregado de fechas y la histórica cifra de 9 noches con el estadio de River completamente vendido y todo lo que ya se sabe y se habló en estos días. Por suerte yo conseguí un ticket y estuve ahí, para cumplir ese sueño sin la necesidad de un Delorean ni del Doc Emmet Brown.

Fotos: Federico Andreon

El espectáculo es impactante por donde se lo mire: sonido envolvente con torres de parlantes en todo el estadio, imágenes de súper alta definición, muñecos gigantes (cerdo volador incluido), luces, fuegos artificiales y hasta un avión que cae en picada convierten a este concierto en una experiencia que requiere de todos los sentidos.

Pero lo que define a este show es el muro, de casi cien metros de largo por más de veinte de alto, que se va armando hasta tapar por completo a la banda cuando termina la primera parte y se mantiene cerrado durante casi todo el segundo acto, hasta que se derrumba a pocos minutos del final. La pared también funciona como una pantalla gigante en la que se proyectan todo tipo de imágenes alegóricas a cada canción e incluso partes de la película homónima dirigida por Alan Parker.

Para los que nunca escucharon el disco o vieron la película, The Wall escenifica, a través de la historia de una estrella de rock ficticia llamada Pink, la construcción de un muro que ahoga y encierra al individuo. Es la concepción de las personas como simples ladrillos o engranajes sin alma, como parte de una maquinaria sin esencia.


Desde el impresionante comienzo con toda la parafernalia de In The Flesh, pasando por las intimistas Mother y Vera, los archiconocidos Another Brick in The Wall part 2 (con el clásico coro de niños) y Comfortably Numb, hasta llegar al climax de tensión de The Trial y el relax posterior de Outside The Wall, son unas dos horas y media (con veinte minutos de intervalo) de una montaña rusa de sensaciones, imágenes y sonidos, pero sobre todo de grandes canciones.

Roger Waters -con 68 años ya cumplidos- habla poco con el público, saluda después de varias canciones y le dedica el show “a la memoria de los desaparecidos, de los muertos y los torturados”, pero se centra en cumplir a la perfección con su rol en la obra. No es sólo un bajista y cantante, es un actor que lleva adelante todo el espectáculo cumpliendo con todos los gestos y movimientos ensayados para cada momento de cada canción.

The Wall no es un show de rock más, es algo más parecido a una ópera o una obra de teatro musical que a un espectáculo de una banda en un estadio. The Wall es una experiencia única, distinta a todo lo que vimos antes y seguramente también a todo lo que veremos en el futuro.

Por Federico Andreon